Lectio Presentación del Señor: 2 de febrero 2023

CONTENIDO: Lectio divina con el evangelio de la Fiesta de la Presentación del Señor (la candelaria). 2 de febrero de 2023 (San Lucas 2,22-40).

•             SEÑAL DE LA CRUZ.

•             INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO:

Ven Espíritu Santo
Llena los corazones de tus fieles
Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía señor tu espíritu y todo será creado
Y renovaras la faz de la tierra
Oh Dios, que instruiste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo 
Danos gustar de todo lo que es recto según Tu mismo espíritu 
Y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.

  • LECTIO

Primer paso de la Lectio Divina:
consiste en la lectura de un trozo unitario de la Sagrada Escritura. Esta lectura implica la comprensión del texto al menos en su sentido literal. Se lee con la convicción de que Dios está hablando. No es la lectura de un libro, sino la escucha de Alguien. Es escuchar la voz de Dios hoy.  

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (2, 22-40):

«Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él».

Palabra del Señor

  • MEDITATIO.

Estando siempre en la presencia de Dios, el segundo paso de la Lectio Divina o Meditatio consiste en reflexionar en nuestro interior y con nuestra inteligencia sobre lo que se ha leído y comprendido. “Es esa disposición del alma que usa de todas sus facultades intelectuales y volitivas para poder captar lo que Dios le dice… al modo de Dios”.  

San Ignacio de Antioquia, obispo y mártir

Carta: Abrazar la luz pura

Carta a los Romanos, n. 5-7

«Ahora Señor puedes dejar a tu siervo irse en paz»

Hoy he comenzado a ser un discípulo. Que ninguna criatura visible o invisible me prive de unirme a Jesucristo… Aunque se abatan sobre mí los más crueles suplicios, sólo quiero alcanzar a Jesucristo… ¿Qué se me da a mí de las cosas suaves de este mundo y los imperios de la tierra? Es mucho mejor morir por Cristo que reinar hasta los confines de la tierra. Es a él solo a quien busco, al que murió por nosotros; es a él a quien deseo, al que resucitó por nosotros.

Mi nacimiento se acerca… Dejadme abrazar la luz pura. Cuando la habré alcanzado, seré hombre. Aceptad que imite la pasión de mi Dios… Mi deseo terrenal ha sido crucificado, y ya no hay en mí fuego para amar la materia sino una «agua viva» (Jn 7,38) que murmura y cuchichea en mi corazón: «Ven al Padre». Ya no puedo saborear los alimentos perecederos o las dulzuras de esta vida. Estoy hambriento del pan de Dios, de la carne de Jesucristo, hijo de David, y como bebida quiero su sangre que es amor incorruptible.

  • PREPARACIÓN REMOTA:

Textos

  • ORATIO

La oratio es el tercer momento de la Lectio Divina, consiste en la oración que viene de la meditatio. “Es la plegaria que brota del corazón al toque de la divina Palabra”. Los modos en que nuestra oración puede subir hacia Dios son: petición, intercesión, agradecimiento y alabanza.

Antífona
Ya el Señor llega con poder,
e iluminará los ojos de sus servidores. Aleluia.

Monición
Queridos hermanos:
Hace cuarenta días, hemos celebrado con alegría
la Navidad del Señor.
Hoy conmemoramos el día feliz
en que Jesús fue presentado en el templo por María y José,
cumpliendo públicamente la ley de Moisés,
pero, en realidad,
yendo al encuentro de su pueblo que lo esperaba con fe.
Los santos ancianos Simeón y Ana fueron al templo
impulsados por el Espíritu Santo;
allí, iluminados por el mismo Espíritu,
conocieron al Señor y lo proclamaron con alegría.
También nosotros, congregados en la unidad por el Espíritu Santo,
vayamos hacia la casa de Dios al encuentro de Cristo.
Lo encontraremos y reconoceremos en la fracción del pan,
hasta que vuelva revestido de gloria.

Bendición de las candelas
Oremos.
Dios y Padre nuestro, fuente y origen de toda luz,
que en este día has mostrado al justo Simeón
la Luz para iluminar a las naciones:
te pedimos humildemente que + bendigas estos cirios.
Escucha las súplicas de tu pueblo,
que se dispone a llevarlos para alabanza de tu nombre,
a fin de que, siguiendo el camino de las virtudes,
pueda llegar a la luz que no tiene fin.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

O bien:
Oremos.
Señor y Dios nuestro,
luz verdadera que creas y difundes la luz eterna:
derrama la claridad de tu luz en el corazón de los fieles,
para que cuantos son iluminados en tu santo templo
por el resplandor de estos cirios,
puedan alcanzar el esplendor de tu gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Antífona I
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu servidor irse en paz.
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador.
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
A quien has presentado ante todos los pueblos.
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
II
Embellece tu trono, Sión, y recibe a Cristo Rey:
Abraza a María, la puerta del cielo,
pues ella conduce al Rey de la gloria
revestido de nueva luz.
Permanece Virgen llevando en sus manos
al Hijo nacido antes del lucero del alba.
Simeón lo tomó en sus brazos
y proclamó ante los pueblos
que es el Señor de la vida y de la muerte
y Salvador del mundo.

Cuando la procesión entra al templo, se canta la antífona de entrada, u otro canto apropiado. Llegado el sacerdote al altar, lo venera, y si se utiliza el incienso, lo inciensa. Va a la sede, si la ha utilizado cambia la capa pluvial por la casulla y después inicia la oración del Gloria; a continuación sigue la oración colecta. Y la misa continúa de manera habitual.

Misa
Antífona de entrada Cf. Sal. 47, 10-11

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia;
la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra.
Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
te pedimos humildemente
que así como tu Hijo único, hecho hombre,
fue presentado hoy en el templo,
también nosotros podamos presentarnos a ti
con un corazón puro.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Mira con agrado, Dios nuestro,
la ofrenda de tu Iglesia desbordante de alegría,
tú que aceptaste el sacrificio de tu Hijo único,
ofrecido como Cordero inmaculado
para la vida del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO: El misterio de la Presentación del Señor
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque tu Hijo eterno, al ser presentado hoy en el templo,
es proclamado por el Espíritu gloria de Israel y luz de los pueblos.

Por eso nosotros, llenos de alegría, salimos al encuentro de nuestro Salvador
y junto con los ángeles y santos te alabamos sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión Lc 2, 30-31
Mis ojos han visto tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos.

Oración después de la comunión
Padre, por estos sacramentos recibidos,
completa en nosotros la obra de tu gracia,
y así como colmaste el anhelo de Simeón
de contemplar al Mesías antes de morir,
concédenos recibir la vida eterna
saliendo al encuentro del Señor.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.

  • CONTEMPLATIO

El último momento de la Lectio Divina: la contemplatio, consiste en la contemplación o admiración que surge de entrar en contacto con la Palabra de Dios. Esta consiste en la adoración, en la alabanza y en el silencia delante de Dios que se está comunicando conmigo.

«(…) luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».